Final Fantasy VI

Empezamos la andadura de este blog hablando sobre un juego que enamoró a toda una generación, con escenas ya míticas que forman parte del imaginario de los aficionados a los videojuegos. Además, fue el último juego de la saga Final Fantasy que salió en SNES. Por lo tanto, todo un símbolo dentro y fuera de los juegos de rol. Prueba de ese éxito fueron sus posteriores relanzamientos en PSX y GBA.

El juego, desarrollado por la antigua Square bajo la dirección artística de Hinorobu Sakaguchi, fue lanzado al mercado fuera de las fronteras japonesas con el nombre de Final Fantasy III, una decisión comercial al no haber salido fuera del país oriental los anteriores juegos, cambiándole el nombre para mantener una continuidad con sus antecesores.

La trama gira en torno a los Espers, seres mitológicos provistos del poder de la magia, ellos mismos eran la fuente de una magia que ambicionaban los humanos. Éstos protagonizaron las Guerras Magi contra los Espers, para apoderarse de ese don. Consecuencia de este enfrentamiento fue la separación de ambas razas. El tiempo pasó y después de 1000 años ya nadie se acordaba del poder de la magia. Hasta que el Imperio, un grupo militar liderado por el emperador Gestahl, empieza a expandirse por el mundo, utilizando para sus planes a humanos a los que se les ha introducido la magia mediante ingeniería. Una noche, un grupo del Imperio se adentra en la ciudad de Narshe, para conseguir un Esper que se rumorea que yace en las profundidades de sus minas. El grupo va acompañado de una chica con poderes mágicos, Terra, que les ayudará en su tarea. Para que Terra sirva a los intereses del Imperio, le han puesto una corona mágica, con la que está a merced de la voluntad de sus captores. Una vez encontrado el Esper, despierta de su letargo y aniquila a las tropas del Imperio que acompañan a Terra, que es liberada de su corona y salvada por Locke, un ladrón que la pondrá en contacto con un grupo rebelde que se opone al Imperio.

Gráficamente no varía sustancialmente según en qué consola juguemos. Los gráficos son los originales de SNES, que posteriormente serán porteados a GBA (con las limitaciones que posee la portátil) y a PSX, versión que más he probado y la que posee mayores diferencias gráficas respecto al original, aunque con matices. Los gráficos a lo largo de la aventura son los mismos que los de SNES, pero en la versión de PSX se añaden cinemáticas de gran calidad que aumentan la inmersión en la historia.

En el apartado sonoro el juego es una maravilla, contando con la inestimable batuta de Nobuo Uematsu, leyenda viva de la música de los videojuegos. La música ambienta de forma sobresaliente la aventura, una música que evoca un mundo en decadencia y la nostalgia por un mundo anterior mejor. Los efectos de sonido son los típicos y cumplen con su función, siendo de una calidad acorde al resto del apartado sonoro.

Respecto a la jugabilidad, el juego es un Final Fantasy clásico, con todo lo que ello conlleva. Los combates son por turnos, un tipo de lucha que no gusta a todo el mundo pero su eficacia en estos juegos es indiscutible (sobre todo viendo las limitaciones técnicas de las plataformas en las que salió). La exploración se realiza desde una perspectiva cenital, ya sea en ciudades donde descansaremos o en el campo abierto y mazmorras donde nos expondremos a los ataques aleatorios de los enemigos.

Como conclusión, decir que éste juego es un Final Fantasy, lo cual ya le da (al menos en aquellos años) más calidad que el resto de los juegos de su género. Es un juego muy querido por los seguidores de la saga y del rol en general, siendo muy superior a entregas posteriores en consolas más potentes que aquella SNES. Si te gustan los buenos juegos, debes probarlo, seas o no fan de Final Fantasy. Una maravilla.

Anuncios