The Cat in the Bag

¿Te acuerdas de Felix el gato, ese apestoso personaje de caricatura? ¿de su aburrida serie? (se admiten objeciones) ¿de su bolso mágico que luego le robó Hermione Granger? Pues la verdad es que tenía uno de los más divertidos juegos para la NES, un juego más bien tardío que salió a la luz en el 92, diseñado por las abejitas de Hudson, y que luego vería la luz en la Game Boy. Contrario a lo que se podría pensar sobre los videojuegos que nacen de series animadas, Felix the Cat es un título muy entretenido y adictivo, con un colorido y unos dibujos que realmente explotaban el potencial de la consola para la época.

Un juego más de plataformas que no añade nada nuevo, pero que se hace delicioso para los ojos por los dibujos y colores del escenario. Felix podía caminar, volar, nadar o bucear, según el nivel del juego, y en cada uno de ellos podía obtener un corazón mágico (lo que viene siendo un honguito, vamos) que le daba diferentes poderes, y que impedía que murieras al primer golpe. La variedad de estos poderes y sus ataques añadía un divertido elemento al juego, pudiendo manejar un coche, un globo aerostático, un delfín, un tanque, una tortuga, etc.

Felix on a dolphin. Your argument is invalid.

La historia, si la he entendido bien, es que un malvado profesor, malo malísimo de la serie, ha atrapado a la novia de Felix, la gatita blanca esa con pinta de viciosa, y nuestro héroe debe rescatarla, como tiene que ser. No da más de sí la trama y como en la mayoría de juegos de la NES la historia no valía nada, lo importante era jugar.

¡Cuanta pasión!

La música es entretenida, con algunas melodías que recuerdan a la serie, pero poco más que decir al respecto, no es una música espectacular, pero para gustos colores. Los jefes de cada mundo (un total de 9, casi todos con 3 niveles dentro) son fáciles en general y el juego se puede terminar en una hora y media o dos, incluso si eres malo con las plataformas.

Así es, el juego es “relativamente” sencillo, pero para jugadores patéticos como yo, la facilidad de matar a los enemigos, de obtener vidas extra o la posibilidad de continuar la partida hasta 3 veces a pesar de haber perdido de lo lindo, se agradece muchísimo y permite seguir con la diversión hasta el final. Aún así, al jugarlo recientemente y llegar al séptimo mundo una especie de flashback me hizo recordar un odio reprimido hacia este juego, que luego entendí al no poder continuar más. Pero llegar tan lejos ya es todo un record para mí.

Plataformas con tanques, ¡¿Qué puede salir mal?!

Como he dicho ya, los dibujos y el color es lo que te hace recordar este juego con los años. Para los malos jugadores como yo, el haber podido pasar hasta el 5to nivel era en su época un incentivo para pensar que Felix el Gato era un juegazo como ninguno. Pero independientemente de todo era uno de esos juegos que aseguraba horas de entretenimiento, que al fin y al cabo es para lo que fue hecho y por lo que vale la pena que se recuerde.

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