E.T. The Extra-Terrestrial

Menudo juego se asoma hoy por Pixelados. Un gran juego, pensaréis. Una obra maestra, deduciréis algunos. Pues no habéis acertado ninguno. Hoy toca morralla de la mala, un juego tan malo que jugarlo es garantía asegurada de risas locas en una experiencia cercana a la locura. Un juego cuyas copias sirven de cimiento a las dunas del desierto de Nuevo México. Acertáis los del fondo, hablamos hoy de E.T. The Extra-Terrestrial. Adentraos con nosotros a repasar este juego salido del infierno.

En 1982 salió a la luz una gran película del magno Steven Spielberg: E.T. Una obra maestra cuyas referencias forman parte de la cultura contemporánea. Ese mismo año Atari quiso aprovechar el tirón de semejante estreno. Para ello no escatimó esfuerzos ni dinero en hacerse con los derechos de la película, rumoreándose que estos derechos costaron unos 25 millones de dólares. Un precio desorbitado que obligaba a unas ventas igual de extraordinarias.

Eso es la nave de ET. Y eso es ET. Y eso son árboles... o eso.

Las prisas suelen ser el principal problema de las adaptaciones de películas en videojuegos. Y E.T. no fue una excepción, ya que se quiso lanzar en la campaña navideña, con unas cinco semanas para la creación del juego, debido a que la mayor parte del tiempo se estuvo negociando la concesión de los derechos. Y para llevar a buen puerto la adaptación se contó con la labor de Howard Scott Warshaw, un desarrollador que fue propuesto por el propio Spielberg, satisfecho tras su adaptación de Indiana Jones en busca del Arca Perdida, que al igual que la aventura que hoy nos ocupa, vio la luz en la Atari 2600.

El desarrollo fue apresurado y no exento de incidentes con el diseño, uno demasiado ambicioso teniendo en cuenta la cercanía de la fecha de entrega. Finalmente, en el juego encarnábamos a E.T., que debía evitar a agentes del Gobierno. O algo así, ya que si por algo se caracteriza es por ser muy poco claro, algo casi cercano a un ejercicio de abstracción.

¡Los cráteres!

Los gráficos eran terriblemente feos. Incluso para una Atari 2600. Ya hemos visto como Pitfall! era resultón para la época. E.T. carecía de carisma y lo que parecía un arbusto resulta que era un cráter. Y es que el mapa del juego está lleno de cráteres. De los que sólo puedes salir levantando el cuello y volando hasta tierra firme de nuevo. Una cosa muy loca y sin sentido ninguno. Cualquier otro aspecto técnico sería poner sal en una herida que aún a día de hoy sigue sangrando, ya que los rumores del juego son un clásico de las leyendas urbanas.

Tras lo dicho, no hace falta ser ningún genio para deducir que Atari se pegó un batacazo. Unos gastos que no fueron amortizados. Un juego técnicamente (y lo que no es técnicamente) realmente malo. Unas ventas infames. Unos cartuchos que se amontonaron en los almacenes de la compañía. Y entonces surgió el rumor: Atari había enterrado los cartuchos sobrantes (la inmensa mayoría) en Alamogordo, en el desierto de Nuevo México. Un rumor que, pese a ser creíble, ha contado con numerosos desmentidos por parte de Atari, aunque aún a día de hoy sigue coleando.

Y más cráteres.

Como conclusión, decir que E.T. es un juego malo por ser víctima de las prisas del mercado y por una pésima planificación y visión del mercado por parte de Atari. Un juego que tan malo es que resulta hasta gracioso jugándolo con amigos con alcohol por medio, las risas por lo surrealista de la aventura están aseguradas.

Y esto niños es el interior de un cráter. Por decir algo ¿eh?

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