Streets Of Rage

En 1991 las calles fueron un poco más seguras. La culpa no la tuvo el aumento de agentes de policía, ni una mayor inversión en educación por parte de los gobiernos. El mérito hay que dárselo a SEGA, que lanzó al mercado un juego que ha pasado a la Historia del ocio electrónico: Streets Of Rage, un yo-contra-el-barrio gracias al cual los chavales aprendieron técnicas de defensa como la clásica patada-en-los-cojones. Si queréis saber más (y si no también) sobre semejante obra maestra, seguid leyendo…

SEGA quiso realizar un juego que triunfase de forma espectacular y confió su desarrollo a AM7, grupo de la propia SEGA que ya había triunfado con juegos como Alex Kidd o Golden Axe. Nada podía fallar con semejante historial, todo debía salir a las mil maravillas. Pero SEGA no quiso dejar ningún cabo suelto y encargó a Yuzo Koshiro la manufactura de la banda sonora, conocido por haber trabajado en sagas como la de Ys o The Revenge Of Shinobi, pero cuya proyección se disparó a raíz de este juego.

Ex-policías a los 21 años, lo típico.

La historia del juego se nos resume en la pantalla de inicio y destaca por su simpleza: una ciudad está siendo víctima de las actividades delictivas de una banda criminal cuyo líder permanece en secreto. Para detener esta oleada de violencia, tres ex-agentes de policía, Adam Hunter, Axel Stone y Blaze Fielding, se deciden a enfrentarse a los malhechores, con métodos al margen de la ley. Una trama simple que se resumen más aún en dar leches a todo aquel que se nos cruce en nuestro camino a lo largo de diversas fases. Lo que importa es luchar y en Streets Of Rage se lucha. Y mucho.

La calidad gráfica del título está fuera de toda discusión y es bastante buena. Tendremos que luchar contra los diferentes enemigos en las calles de la ciudad. Las fases tienen objetos destruibles y algunos elementos que ambientan el entorno decadente, como una playa lloviendo o luces de neón anunciando no-se-qué. Las animaciones en pantalla se mueven sin ningún tipo de problemas, ya sean olas de mar, viento, lluvia o unas llamas producidas por un bazooka que nos ayuda cuando tenemos problemas.

Lobezno, ¿eres tú?

Los protagonistas se mueven de forma muy fluida, teniendo cada uno diversas habilidades específicas. Además, a lo largo de las fases podremos hacernos con armas que nos ayudarán a derrotar a los diversos tipos de criminales y a unos jefes finales realmente dopados. Todos ellos tienen una estética muy hilarante, como unas fans de Indiana Jones con látigo y todo o unos malabaristas con cuchillos o antorchas. Y dentro de los jefes finales tenemos al hermano no reconocido de Lobezno. Qué más podemos pedir para amar tanto a un juego.

La música es otra parte donde Streets Of Rage se luce. Yuzo Koshiro es un genio y con bandas sonoras como esta lo demuestra. Canciones que muy probablemente habremos escuchado en algún que otro momento o que nos sonarán sin saber de qué y que terminaremos tarareando el resto del día. Una banda sonora que incide en esa decadencia que transmite todo el juego, ambientando de forma magistral. Una obra maestra sin ningún tipo de dudas.

Ven aquí que te voy a dejar bonico.

Para terminar remarcar que Streets Of Rage es un juego muy completo, con unos gráficos muy detallistas, una jugabilidad a prueba de bombas y una música sublime. Con el paso de los años no ha envejecido un ápice y sigue siendo muy divertido echarse unas partidas con un amigo, que se puede unir en cualquier momento de la misma con sólo pulsar start. Las risas y los piques están asegurados.

Así si. Joder.

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