Bit Box – Metroid Title Theme

En el 2011 sucedieron muchas cosas en el mundo de los videojuegos. Títulos espectaculares salieron a la luz, noticias sobre nuevos dispositivos nos entusiasmaron y un buen sabor que boca quedó en todos. Sin embargo lo que más permanecerá en nuestra memoria del 2011 es sin duda el uso excesivo e irresponsable de la misma puñetera canción de Inception en casi todos los trailers de videojuegos. Lamentable, sí. Pero lo cierto es que esa inquietante e insoportable música ha traído de vuelta a mi memoria la canción de la que hablaremos hoy, mil veces más épica y memorable, y que se parecen menos que Reggie Fils-Aime a Matt Damon, pero me la trae floja. Analogías sin sentido de sábado por la noche con el tema de hoy, la canción principal de Metroid.

Dejemos de lado la patética introducción del párrafo anterior y hablemos de lo importante, la canción de hoy, un tema que entra en ese ranking de las mejores melodías de la NES. Metroid triunfó en el 86 por su laberíntica jugabilidad y sus malditos pasadizos invisibles, en una época en que eramos felices sólo con eso. Detrás de la música estaba un compositor que ya es frecuente en esta sección, Hirokazu Tanaka, que pretendía crear algo diferente e innovador que se alejara de las típicas notas de 8-bits para empezar a componer una música envolvente, con un carácter más maduro y oscuro que transmitiera al jugador una sensación de tensión. Y sin duda lo consiguió.

La canción más emblemática de Metroid es una de esas piezas que hace falta escuchar dos veces para empezar a apreciarla. Es imposible que te guste desde el principio, con esas punzantes y estresantes primeras notas que intentan transmitir un estado de tensión. Pero si esperas la suficiente la temática cambia totalmente. Una armoniosa melodía empieza a relatarnos una historia nostálgica e infantil capaz de enamorar a cualquiera. Y justo cuando nos tiene engatusados vuelven a sonar de nuevo los graves y estresantes latidos que nos devuelven a la realidad.

Lo que hace hermosa a esta pieza es esa emoción que logra transmitir con sus cambios, como si emulara uno de esos momentos que a diario suceden en los que soñamos despiertos con algún hermoso recuerdo del pasado, hasta que repentinamente volvemos a la realidad con más pesar que alegría… Su puesto en la memoria de los jugadores está más que justificado.

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