TwinBee

Los shooter de antaño no se parecían en nada a los de ahora; tenían una dinámica más delicada, una dificultad mucho mayor, y un sabor especial que… algunos no lográbamos entender. Aquellos juegos “de navecitas” eran un verdadero dolor de cabeza, mil veces más difíciles que cualquier título moderno en HD. Y a los más casuales y pacifistas nos costaba cogerles el truco. Pero había un título que logró abrirse un hueco entre aquella desolación, por su colorido, su música y su aparente alegría: Twinbee, un shooter vertical de Konami.

En 1985 aparecía Twinbee en las recreativas, estrenando un infructuoso hardware diseñado por la propia konami, llamado “Bubble Sistem” (un sistema de memoria que fracasó por su particularidad con los imanes, sus largas pantallas de carga y su elevado coste), pero muy pronto llegó a la Famicom y a la MSX, y atravesó las fronteras niponas con un nuevo nombre: RainbowBell, destacando como un shooter que se diferenciaba a leguas de los demás.

Sus colores brillantes y pastelosos se mezclaban con una música alegre creando una temática general que parecía más bien de un juego de Fisher Price, pero ese era el encanto de Twin Bee. La dinámica no dejaba de ser la misma que otros shooters, especialmente similar a Xevious, donde podíamos disparar también a torretas que estaban en el suelo. Pero el ambiente era totalmente innovador y hacía mucho a la hora de jugarlo.

Con un total de 6 niveles y diferentes enemigos finales para cada uno, la dificultad era igual que cualquier otro tormentoso shooter de la época, pero el colorido y la buena vibra de todo el juego llevaba a continuar la partida una y otra vez a pesar del número creciente de derrotas. Controlamos una extraña nave antropomórfica, con dos bracitos, de color azul pastoso, y estamos encargados de destruir toda fruta voladora viviente que se nos cruce en el camino. Nada sorprendente. El juego tenía un sistema de poderes o mejoras para tu nave, que se podía conseguir gracias a campanas de diferentes colores, obteniendo más velocidad, disparos dobles o disparos triples. Y lo mejor de este título era sin duda el modo cooperativo, donde compartimos zona de combate con otra nave de color rosa pasteloso.

Pero lejos de lo que pueda parecer, este juego es uno de los bebés de Konami, y prueba de ello ha sido todo el “lore” que se ha creado en torno a él, y todas las secuelas que han aparecido, la última en el 2007. Las naves antropomórficas protagonistas de esta historia, llamadas Light y Pastel (sí, tienen nombre…) tienen incluso un RPG para la PlayStation. Llegados a este punto, no debe sorprendernos que exista un manga y una versión anime, pero el colofón final de esta locura sin sentido (¿prueba del humor surrealista japones?) es la novela radiofónica que se transmitió del 93 al 97, llamada “TwinBee Paradise”… Inexplicable… No tengo más que añadir.

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