Out Run

Out Run es velocidad en estado puro. Un juego imprescindible para los amantes del acelerador y de las chicas guapas. ¿Chicas?, preguntaréis. Si estamos hablando de un juego de carreras, ¿qué tienen que ver unas chicas guapas?. Porque SEGA decidió unir dos conceptos en un juego: los Ferrari, emblema de la velocidad y del lujo, y una chica que te acompaña en todo momento. Fórmula de éxito, desde luego. Nada puede fallar.

Corría, y nunca mejor dicho, el año 1986 cuando SEGA lanzó el juego que hoy nos ocupa. Out Run fue en un primer momento un título para máquinas recreativas, donde un mueble recreaba el vehículo que conducíamos durante todo el juego. Yu Suzuki fue el encargado de hacer realidad este Out Run. Éste era un verdadero enamorado de los arcade, realizando para las máquinas recreativas verdaderos juegazos hoy míticos como Hang-On o After Burner II. Unas máquinas que además estaban personalizadas para hacer más inmersivo el juego.

Yu Suzuki, pues, era un perfeccionista del que nada malo podía salir. Out Run era, por lo tanto, un éxito asegurado. La historia, nula como en la gran mayoría de los juegos de conducción, se suplió con una jugabilidad a prueba de bombas. Debíamos conducir un Ferrari Testarossa, con una rubia despampanante de copiloto, a lo largo de cinco etapas que debíamos completar contrarreloj. La vista intentaba imitar las tres dimensiones, siendo la sensación de velocidad muy creíble, con curvas traicioneras que nos podía hacer volcar y que se encontraban tras una larga recta. Diversión a raudales.

Los gráficos recreaban con fidelidad tanto el Ferrari como los distintos ambientes donde acelerábamos como si no hubiese un mañana. Unos fondos coloridos que son tan veraniegos como su banda sonora. Y es que Out Run contaba con unos temas con ambientes caribeños que fueron compuestos por Hiroshi Kawaguchi, compositor habitual de SEGA. Como curiosidad, hay que apuntar que el juego nos dejaba escoger entre un total de tres pistas de audio para escuchar en medio de la carretera, pistas que componían la casi totalidad de la banda sonora.

El éxito de este juego fue tal que las conversiones para consolas se sucedieron hasta hace bien poco, siendo especialmente recordada la adaptación para Mega Drive, que vio la luz en 1991. Lo mejor que se puede decir de un juego es que es divertido, que entretiene y que engancha. Y Out Run cumple todo eso y con creces. Un juego muy recomendable y por el que no pasan los años.

Qué mejor que ver la puesta de sol mientras tu coche vuelca...

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