Super Arabian

No pretendemos arruinar la infancia de nadie, pero traemos pruebas fehacientes de que la película de Disney Aladdin es un plagio, y no de “Las Mil y Una Noches”, como cualquiera podría pensar, sino de un juego de arcade japonés de 1983 titulado Arabian, un plataformas que mezclaba Donkey Kong con el scrabble de manera casi casi magistral (sin pasarse). Un plataformas poco conocido pero muy colorido y divertido con todos los clichés sobre el mundo árabe que te puedas imaginar, desde alfombras voladoras hasta sacos de dinero. Triste pero cierto.

Si hay algo que une a los críos en el parvulario es poder meterse con otros, esto a escala mundial explica que occidente y el oriente asiático tengan tal fascinación por el mundo árabe (¿Fascinación he dicho?…). Al buscar un referente exótico y fantástico las miradas se van al desierto como sin querer queriendo, alimentando una tradición literaria del XIX que se mantiene con topicazos sacados de la propia literatura árabe, como la alfombra voladora, el príncipe árabe con su turbante o el genio de la lámpara mágica. Pues todos estos elementos tienen un lugar en el mundo de los videojuegos ya desde principios de los 80 con Arabian.

Arabian nos coloca en la piel de un príncipe árabe que debe rescatar a su princesa, en lo que parece la típica historia romántica si no fuera por un vuelco inesperado de la trama, y es que para conseguirlo debemos avanzar por diferentes niveles recolectando bolsas o vasijas gigantes de dinero. ¿Que para qué queremos el dinero? Queda en tus manos la interpretación de la obra, pero seguro que para comprar un club de fútbol no era. Cada bolsa tenía una letra que, según las fueras cogiendo, podías formar una palabra y obtener puntos extra. La versión original sólo tenía la palabra “ARABIAN”, que no da mucho juego, pero en la versión de la NES tenías nombres de diferentes animales en cada nivel, y se podían crear situaciones descojonantes por el mal uso de las letras…

Sun Electronics (posteriormente conocida como Sunsoft) fue la compañía japonesa detrás de este título, que se convirtió en uno de sus juegos más famosos (sino el único…). Se trataba del segundo título de esta compañía con licencia de Atari y se comercializó así en EEUU. La portabilidad a otras consolas se hizo esperar un poco… más o menos hasta siempre, sólo se creó una versión para Famicom que nunca salió de Japón y que recibió el increíble nombre de “Super Arabian“. Un juego similar saldría posteriormente para ordenadores caseros, titulado “Tales of the Arabian Nights“, creado por Interceptor Software (menudo nombre de compañía); y ya en el 2001 una colección especial de juegos de Sunsoft llevó el Arabian original a la PlayStation, junto con el otro éxito de la compañía, “Ikki” (nada, los conocen en su casa).

Como videojuego, tenía muchas razones de éxito. Copiaba elementos de otros juegos añadiendo unos escenarios más complicados y dinámicos, con objetos para interactuar y niveles muy diferentes entre sí. El modo multijugador funcionaba por turnos, y la música era de cajón, melodía oriental a lo retro, con la capacidad de la máquina. El resultado es un plataformas que recoge elementos diversos de otros juegos aunándolos satisfactoriamente, si a esto le añades los colores vívidos, al menos de la Famicom, tienes un título llamativo y entretenido que no resulta para nada ofensivo a nadie de nuestra sociedad, ni mucho menos.

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