Super Arabian

No pretendemos arruinar la infancia de nadie, pero traemos pruebas fehacientes de que la película de Disney Aladdin es un plagio, y no de “Las Mil y Una Noches”, como cualquiera podría pensar, sino de un juego de arcade japonés de 1983 titulado Arabian, un plataformas que mezclaba Donkey Kong con el scrabble de manera casi casi magistral (sin pasarse). Un plataformas poco conocido pero muy colorido y divertido con todos los clichés sobre el mundo árabe que te puedas imaginar, desde alfombras voladoras hasta sacos de dinero. Triste pero cierto.

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TwinBee

Los shooter de antaño no se parecían en nada a los de ahora; tenían una dinámica más delicada, una dificultad mucho mayor, y un sabor especial que… algunos no lográbamos entender. Aquellos juegos “de navecitas” eran un verdadero dolor de cabeza, mil veces más difíciles que cualquier título moderno en HD. Y a los más casuales y pacifistas nos costaba cogerles el truco. Pero había un título que logró abrirse un hueco entre aquella desolación, por su colorido, su música y su aparente alegría: Twinbee, un shooter vertical de Konami.

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Nuts & Milk

Fueron los de Hudson los que gritaron “primer” en 1983 cuando abrieron el camino para las third-party en la compañía que partía la pana por aquel entonces ( y sigue, y sigue…) y lo hicieron con un juego de puzzle y plataforma que, aunque entretenido, resulta en gran medida perturbador… hablamos de Nuts & Milk, el primer juego de estilo arcade que nunca salió en una arcade, el primer juego de la NES creado por una compañía que no era Nintendo, el primer videojuego protagonizado por… ¿gelatinas? ¿galletas? ¿culos?, no estamos muy seguros pero queda a tu imaginación.

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¡Hora de la función!

En la lista de los primeros juegos de Konami se encuentra una maravilla del entretenimiento, un juego plataformero de 1984 pionero en ser protagonizado por un payaso y estar ambientado en un circo. Pero no es para reírse, todo lo contrario. Hablamos de Circus Charlie, un juego que ningún niño carente de superpoderes podría superar. Con 6 niveles de pura adrenalina saltarina y obstáculos hijoputescos que ponen a prueba tu paciencia, pero con un colorido tan bonito y estético que te mantiene enganchado. Eso y que podías montar en un león.

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